Los dulces más provocadores de Portugal protagonizan exposición en Lisboa
La muestra, titulada “Cuando el cuerpo se hace dulce”, reúne más de 30 piezas de repostería conventual y popular, cuyos nombres o formas evocan partes del cuerpo humano o elementos de la vida religiosa
Tatiana Matos Veloz
· 2 min de lectura

Lisboa– Desde las “tetitas de monja” hasta el “dulce fálico de São Gonçalo”, una singular exposición en el Museo de Lisboa – Santo António está conquistando a locales y turistas con una mirada irreverente y cultural a la confitería tradicional portuguesa.
La muestra, titulada “Cuando el cuerpo se hace dulce”, reúne más de 30 piezas de repostería conventual y popular, cuyos nombres o formas evocan partes del cuerpo humano o elementos de la vida religiosa. Estará abierta al público hasta el 10 de agosto.
Pedro Teotónio Pereira, coordinador del museo, explicó que la exposición parte del “Pão de Santo António”, un pan de origen religioso que, según la tradición, debe guardarse en casa como símbolo de abundancia. A partir de ahí, el equipo curatorial exploró su «opuesto máximo»: el dulce fálico de Amarante, con forma de pene, vinculado a San Gonzalo.
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Repostería entre lo sagrado y lo pagano
Otros nombres curiosos incluidos en la muestra son “riñón”, “suspiro”, “orejas de abad”, “espera maridos”, “rabias”, “almohada”, “bribones” y “olvidados”. Todos reflejan el humor popular, la tradición religiosa y la creatividad de la cocina portuguesa, con ingredientes sencillos como azúcar, limón, huevos, almendras o harina.
La exposición está comisariada por Paula Barata Dias, profesora de la Universidad de Coimbra y experta en la relación entre religiosidad y alimentación. “Consumimos dulces sin ser conscientes de que forman parte de un sistema de comunicación religiosa con raíces muy antiguas”, explicó.

Más que dulces: una mirada antropológica
Según la investigadora, muchos de estos postres derivan de cultos agrarios primitivos que luego fueron absorbidos por las tradiciones cristianas, fenómeno común en el sur de Europa. La temporada veraniega en la que se celebra la muestra coincide con las festividades religiosas durante las cuales suelen prepararse estos dulces.
La exposición no solo invita a degustar la repostería tradicional, sino también a reflexionar sobre sus raíces culturales, religiosas y sociales, donde el cuerpo y la espiritualidad se entremezclan con el sabor.
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