De un desahucio a miles en las calles: ¿quién es Maricarmen y por qué su historia sacudió a Madrid?
Su caso desató protestas, una acampada en la Puerta del Sol y llevó el problema de acceso a la vivienda en España al centro del debate político. Ahora podrá regresar a su hogar.
Redacción Digital
· 3 min de lectura

Una mujer de 87 años salió en camilla de la casa en la que había vivido prácticamente toda su vida.
La imagen recorrió España y terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un desahucio.
María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, fue desalojada el pasado 23 de septiembre de su apartamento en el distrito de Retiro, en Madrid, donde residía desde 1956. El procedimiento ocurrió después de años de disputas judiciales y varios intentos anteriores de desalojo.
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Días después, su nombre está en pancartas, protestas y hasta en medidas sobre vivienda impulsadas por el Gobierno español.
Pero, ¿cómo llegó una mujer de 87 años a convertirse en el rostro de una crisis nacional?
Una casa durante 71 años
Maricarmen llegó al apartamento de la calle Alcalde Sainz de Baranda cuando era joven y permaneció allí durante aproximadamente 71 años.
El contrato era de renta antigua y había pertenecido originalmente a su familia. Con el paso de los años fue subrogado hasta quedar a nombre de Maricarmen.
La situación cambió después de que Urbagestión adquiriera el inmueble en 2018. La continuidad del antiguo contrato terminó en los tribunales y, tras años de procedimientos judiciales, se autorizó el desahucio.
Según reportes previos al desalojo, la renta que se reclamaba para continuar en la vivienda llegó a pasar de unos 500 euros a 2,650 euros mensuales, mientras Maricarmen recibía una pensión cercana a 1,350 euros.
El Ayuntamiento de Madrid sostuvo que había ofrecido alternativas de emergencia, entre ellas una plaza gratuita en una residencia, pero Maricarmen rechazó esa opción. Sus representantes y organizaciones de vivienda reclamaban una solución que le permitiera permanecer en su entorno.
El día que Madrid vio salir a Maricarmen en camilla
El 23 de septiembre llegó el cuarto intento de desahucio.
Esta vez se ejecutó.
Cientos de personas se congregaron alrededor del edificio para intentar evitarlo y mostrarle apoyo. Después de horas de intervención policial y judicial, Maricarmen salió de su hogar en una camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón.
Permaneció hospitalizada en observación después del procedimiento.
Las imágenes provocaron una reacción que rápidamente trascendió su edificio.
“Ni una Maricarmen más”
Su nombre comenzó a convertirse en símbolo de un reclamo mucho más amplio sobre el acceso a vivienda.
Las movilizaciones continuaron después del desahucio y llegaron hasta la Puerta del Sol, uno de los espacios más emblemáticos de Madrid, donde manifestantes establecieron una acampada para reclamar medidas frente al aumento de los alquileres y los desalojos.
El movimiento adoptó una consigna sencilla:
“Ni una Maricarmen más”.
La protesta terminó reuniendo a personas de diferentes generaciones y reavivando comparaciones con el movimiento del 15M que ocupó el mismo lugar en 2011.
Sin embargo, esta vez existe un reclamo especialmente definido: la vivienda.
Y entonces ocurrió el giro
Cinco días después del desahucio llegó una noticia inesperada.
Maricarmen podrá regresar a su casa.
Urbagestión y sus representantes alcanzaron un acuerdo tras una mediación de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, en la que también participó el Sindicato de Inquilinas.
El acuerdo establece un nuevo contrato de alquiler por ocho años y una renta que no podrá superar el 30% de los ingresos netos de Maricarmen.
Podrá regresar al apartamento una vez su condición se lo permita y reciba el alta hospitalaria.
Pero conseguir que Maricarmen vuelva a casa no terminó con las protestas.
De Maricarmen al debate político
Su caso coincidió con un momento de enorme presión sobre el Gobierno español para atender el problema de la vivienda.
La movilización impulsó propuestas que comenzaron a conocerse públicamente como el “decreto Maricarmen”, dirigidas, entre otros asuntos, a reforzar protecciones frente a determinados desahucios y alquileres.
Sin embargo, el debate sigue abierto. Esta semana, dos decretos relacionados con vivienda fueron rechazados en el Congreso con los votos de PP, Vox y Junts, provocando nuevas manifestaciones y aumentando la confrontación política alrededor del tema.
Por eso, aunque Maricarmen consiguió una solución individual, quienes permanecen movilizados sostienen que el problema que la llevó hasta ese momento continúa afectando a muchas otras familias.
Cuando una historia representa algo más grande
Maricarmen comenzó esta historia defendiendo el apartamento donde había pasado siete décadas.
Terminó poniendo rostro a una conversación nacional sobre quién puede permanecer en las ciudades cuando el costo de vivir en ellas aumenta.
A sus 87 años, salió de su casa en una camilla.
Días después consiguió el derecho de regresar.
Pero quizá el impacto más grande de su historia esté fuera de esas cuatro paredes: miles de personas comenzaron a utilizar su nombre para reclamar que lo que le ocurrió a ella no vuelva a repetirse.
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