Irán e Israel: una confrontación frontal por el poder nuclear
Luego del ataque israelí del 13 de junio a Irán, tres de sus principales instalaciones nucleares fueron bombardeadas por los Estados Unidos, que en palabras de Donald Trump fueron «completa y totalmente eliminadas». Por Ricardo Currás Estados Unidos– El punto de arranque de esta confrontación es el ataque del 13 de junio por parte…
Ricardo Currás
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Luego del ataque israelí del 13 de junio a Irán, tres de sus principales instalaciones nucleares fueron bombardeadas por los Estados Unidos, que en palabras de Donald Trump fueron «completa y totalmente eliminadas».
Por Ricardo Currás
Estados Unidos– El punto de arranque de esta confrontación es el ataque del 13 de junio por parte de Israel. Para el gobierno de Benjamín Netanyahu y su aparato de defensa, la mera sospecha o mención de algún programa nuclear por parte de Irán es considerada una amenaza regional y a los intereses israelíes. La agresión tuvo respuesta de Irán, cuyos misiles balísticos penetraron la capital Tel Aviv y otras zonas. Para Irán fue un «acto de guerra».
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Sobre este escenario, los Estados Unidos hizo su incursión bélica en la madrugada del 22 de junio. El presidente Donald Trump le anunciaba al mundo que las tres principales instalaciones nucleares de Irán: Fordo, Natanz e Isfahán fueron bombardeadas. El mismo sábado 21 ofrecía un discurso a la nación que reconfirmaba la operación y su objetivo para manifestar que tales lugares fueron «completa y totalmente eliminados». Igualmente, advirtió de más ataques de Irán no optar «por la paz».
Sin embargo, a estos hechos les precede un contexto para ampliar la discusión.
En el repertorio de confrontaciones, agresiones y guerras, el país de Irán es sumado al conjunto de conflictos que abarca Oriente Medio. Geográficamente ubica en el suroeste del continente asiático y su territorio es heredero del que fuera en su momento el poderoso imperio de Persia. Su nombre oficial es la República Islámica de Irán, ya que el islam es su religión formal con mayoría musulmana chií. Su Estado es una teocracia, regida por un líder o cuerpo de gobierno divino y por ley religiosa.
Irán es un país evolucionado, antiquísimo y rico en su historia y cultura, pero que también ha tenido modificaciones y alteraciones en su forma política y social que determinan el curso de su existencia.

Los años 1953, 1957 y 1979 son periodos clave para explicar el porqué de las tensiones con los Estados Unidos y, a su vez, Israel.
En agosto de 1953 los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido destinaron sus servicios de inteligencia para derrocar la oposición (en un golpe) y habilitar el retorno al poder de la monarquía proccidental del Shah Mohammad Reza Pahlavi. El curso de los años y las relaciones permitieron que, para marzo de 1957, la presidencia de Dwight D. Eisenhower tomara la iniciativa de emprender el siguiente ejercicio: “Atoms for Peace Program”. Irán, que era considerado un país en desarrollo, fue participante del programa para «recibir educación y tecnología nuclear de los Estados Unidos» (U.S. Relations with Iran, 1953-2005, Council on Foreign Relations).
Como ocurre con ciertos gobiernos o regímenes, el cúmulo de poder del Shah desató críticas y protestas en todo el territorio pidiendo su salida y el regreso del ayatolá Ruhollah Jomeini. La «caída» se produjo a principios de 1979 y en febrero del año en cuestión, Jomeini retorna como líder de la denominada «Revolución Islámica» de Irán. Por lo que la salida del Shah, las decisiones político-religiosas de Jomeini, el ataque a la embajada de los Estados Unidos en Irán y las eventuales sanciones económicas impuestas ocasionaron el rompimiento de las relaciones entre ambos países.
En el caso de Israel, su histórica alianza con los Estados Unidos le hizo posicionarse adversa a la «Revolución Islámica”, y de ahí el choque de ideas. Además, Israel asocia a Irán como suplidor y auspiciador de los grupos terroristas y armados de Hamás en Gaza, Hezbolá (surgido en el 1985) en el Líbano y los Hutíes de Yemen.
Después del ataque terrorista de Hamás el 7 de octubre de 2023, Israel ha intensificado sus agresiones contra Irán y ambos no han parado de pelearse. Por ejemplo, los meses de abril y octubre de 2024 reportaron hechos de violencia mutua. Específicamente con sus ataques a Irán, Israel busca debilitar y diezmar el sistema ofensivo, sus capacidades militares y la infraestructura nuclear (Council on Foreign Relations, 13 de junio de 2025).
De otra parte, el hecho de que Irán recurriese al lanzamiento masivo de misiles balísticos es por efecto de las sanciones y el acuerdo de 2015. Irán «no dispone» de aviación moderna, importa gasolina y tiene que abastecerse de gas para su sistema eléctrico. Por lo tanto, con la entrada de Estados Unidos, la atención también se pone en el comportamiento del mercado por el tráfico de la exportación de petróleo en el estrecho de Ormuz (Real Instituto Elcano, España, 17 de junio de 2025).
Otro detalle histórico que no puede pasar desapercibido es que el último conflicto en el cual estuvo involucrado Irán fue la guerra contra Irak. Aquello duró de septiembre de 1980 hasta agosto de 1988. Al punto que la CIA «registró evidencia» de que Irak utilizó armas químicas contra población iraní. Probablemente tal ejecución pudo abonar para que Irán decidiera desarrollar un programa nuclear con «motivos de seguridad civil». A tal muestra, en el 2006 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 1696 para la «suspensión de enriquecimiento de uranio».

En el 2015 se estuvo lo más cerca de un detente casi total con el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés) que dispuso la reducción en un 98%. Pero la primera administración Trump se retiró solicitando más controles.
En el tablero geopolítico, por los planteamientos sobre cómo se obtiene poder en las zonas de influencia, se señala que un Irán con arma nuclear tendría capacidad de disuasión o desistir que otros lo ataquen.
Tal posicionamiento retumba en el gobierno de un Benjamín Netanyahu que, externamente tiene sostén de los Estados Unidos, pero políticamente enfrenta movimientos para sacarlo del poder, una orden de arresto por parte de la Corte Penal Internacional y una guerra que, según Amnistía Internacional, es «genocidio contra la población palestina en Gaza». ¿Acaso mordió Donald Trump el anzuelo de Netanyahu al entrar Estados Unidos en otra situación conflictiva en Oriente Medio y en el mundo?
Lo que sí la historia demuestra es que por los hechos atómicos del 6 y 9 de agosto de 1945 en Japón ningún país debiera tener armas nucleares. Eventualmente las potencias han buscado priorizar su seguridad y ampliar sus herramientas disuasivas. Debate que lleva al porqué unas sí y otras no, cuando las consecuencias de lanzamientos atómicos han demostrado que son en contra de la existencia humana y planetaria.
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