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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Del espacio a nuestras costas: ¿qué es el sargazo, por qué huele mal y qué podemos hacer con él

Una enorme concentración de sargazo vuelve a extenderse por el Atlántico y este año el Caribe se encuentra entre las regiones con cifras históricas.

Paola Soto

· 4 min de lectura

Del espacio a nuestras costas: ¿qué es el sargazo, por qué huele mal y qué podemos hacer con él

El Caribe registró cantidades históricas de sargazo durante 2026 y el fenómeno es tan extenso que puede observarse desde el espacio. Mientras estas algas cumplen una función importante en mar abierto, su llegada masiva a las costas puede afectar ecosistemas, comunidades y actividades económicas. Pero, ¿por qué está aumentando y podría convertirse en un recurso?

Una enorme concentración de sargazo vuelve a extenderse por el Atlántico y este año el Caribe se encuentra entre las regiones con cifras históricas.

Datos recopilados mediante satélites revelaron que el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico alcanzó su máxima concentración anual en junio. Según la NASA, 2026 se convirtió en el segundo año con mayor cantidad de sargazo desde que existen registros satelitales, solamente superado por 2025.

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En junio se estimaron alrededor de 9 millones de toneladas métricas de sargazo en el Caribe oriental y 3.6 millones en el Caribe occidental. Tanto el Caribe como el golfo de México alcanzaron cantidades récord.

¿Qué es realmente el sargazo?

El sargazo es un tipo de alga parda. Algunas especies pueden permanecer flotando durante toda su vida y desplazarse grandes distancias impulsadas por las corrientes y los vientos.

Aunque solemos relacionarlo con playas cubiertas de algas, el sargazo no es malo por naturaleza.

Mientras permanece flotando en mar abierto crea un hábitat que sirve de alimento y refugio para peces, cangrejos, camarones, tortugas marinas y otras especies.

El problema comienza cuando cantidades masivas llegan a las costas.

¿Por qué estamos viendo tanto?

El cambio ha sido notable durante los últimos años.

NASA explica que desde aproximadamente 2011 se observa regularmente la formación del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, que puede extenderse desde las costas de África occidental hasta el golfo de México.

El oceanógrafo Chuanmin Hu, de la Universidad del Sur de Florida, indicó que desde entonces la cantidad total de sargazo en el Atlántico se ha más que duplicado aproximadamente cada cinco años.

Sin embargo, todavía no existe una explicación única y definitiva sobre qué está provocando ese crecimiento.

Entre los factores que los científicos investigan se encuentran cambios en las temperaturas oceánicas y la disponibilidad de nutrientes que pueden favorecer el crecimiento de las algas. Las corrientes y los vientos posteriormente determinan cómo se desplazan por el Atlántico.

¿Cómo puede afectar a Puerto Rico?

El problema ocurre cuando grandes cantidades alcanzan aguas poco profundas y posteriormente quedan acumuladas en las playas.

Las capas de sargazo pueden reducir la entrada de luz al agua y, cuando comienzan a descomponerse, consumen oxígeno y deterioran la calidad del agua, afectando potencialmente peces, corales, praderas marinas y otros organismos.

También pueden representar un problema para comunidades costeras, pescadores, negocios turísticos y personas que utilizan las playas.

Puerto Rico cuenta con protocolos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para manejar eventos de acumulación extrema de sargazo.

¿Por qué huele tan mal?

El característico olor a “huevo podrido” no proviene simplemente de tener sargazo flotando en el océano.

Aparece principalmente cuando las algas quedan varadas y comienzan a descomponerse.

Durante ese proceso pueden liberarse gases como sulfuro de hidrógeno y amoníaco. El primero es responsable de gran parte de ese olor fuerte que fácilmente reconocemos cuando llegamos a una costa cubierta de sargazo.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que la producción de estos gases puede comenzar aproximadamente 48 horas después de que el sargazo queda varado.

¿El olor puede afectar nuestra salud?

En determinadas concentraciones y dependiendo del tiempo de exposición, sí.

Los gases producidos por grandes acumulaciones en descomposición pueden causar irritación en ojos y vías respiratorias, tos, dolor de cabeza, náuseas y mareos.

Personas con condiciones respiratorias, así como niños y adultos mayores, pueden ser particularmente susceptibles.

Esto no significa que percibir el olor ocasionalmente implique automáticamente una emergencia de salud. La concentración de los gases, la cercanía y el tiempo de exposición son factores importantes.

¿Podemos hacer algo productivo con todo ese sargazo?

Aquí aparece otra cara del problema.

Si millones de toneladas atraviesan el Caribe y parte termina llegando a nuestras costas, científicos, gobiernos y empresas llevan años investigando maneras de convertir esa biomasa en materia prima.

Entre los usos que se estudian están la producción de composta, fertilizantes, biocombustibles, bioplásticos, biochar y materiales para la construcción, entre otros.

En teoría, algo que actualmente representa un gasto para recoger, transportar y disponer podría transformarse en productos con valor económico.

Pero existe un obstáculo importante.

No es simplemente recogerlo y convertirlo en abono

El sargazo puede acumular arsénico, otros metales y contaminantes durante su recorrido por el océano.

Además, cuando se recoge directamente de una playa puede contener arena, sal y grandes cantidades de agua.

Por eso, cualquier proyecto que pretenda utilizarlo comercialmente requiere análisis, procesamiento y controles adecuados, especialmente si el producto final estará relacionado con agricultura, alimentación humana o animal.

Del problema a una oportunidad

El sargazo presenta una paradoja.

En medio del océano puede ser un ecosistema. En nuestras playas puede convertirse en un problema. Y con la tecnología adecuada, parte de ese problema podría transformarse en un recurso.

Los datos de NASA demuestran además que no estamos hablando de un evento pequeño: 2026 es el segundo año con mayor abundancia registrada y el Caribe alcanzó niveles históricos.

Para Puerto Rico, la conversación podría entonces comenzar a cambiar.

No solamente preguntarnos cuánto sargazo llegará y quién tendrá que recogerlo, sino qué hacemos después con todo ese material.

Porque si las enormes manchas que hoy pueden observarse desde el espacio continúan formando parte de nuestra realidad, el próximo reto podría ser encontrar la manera de convertir aquello que llega como un problema en una oportunidad, sin provocar uno nuevo en el proceso.

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