Puerto Rico está “sembrando nubes” contra la sequía: ¿qué significa y realmente puede hacer que llueva?
Puerto Rico está intentando algo que parece sacado de una película: estimular las nubes para tratar de conseguir más lluvia.
Redacción Digital
· 4 min de lectura

La AAA comenzó a utilizar una técnica conocida como siembra de nubes para intentar aumentar la lluvia sobre zonas de interés para el sistema de agua. El proyecto, contratado por hasta $400,000, no crea nubes ni garantiza precipitación: necesita encontrar primero las condiciones atmosféricas adecuadas.
Puerto Rico está recurriendo a una técnica que parece sacada de la ciencia ficción para enfrentar la sequía: “sembrar” las nubes.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) contrató a la empresa Seeding Operations & Atmospheric Research (SOAR) para realizar operaciones dirigidas a estimular la precipitación.
Publicidad
El proyecto comenzó el sábado, 5 de septiembre, estará vigente hasta noviembre y su costo puede alcanzar los $400,000, según confirmó la AAA.
Pero antes de imaginar un avión creando lluvia sobre Carraízo, hay que entender una diferencia fundamental:
La siembra de nubes no crea lluvia de la nada.
¿Qué es “sembrar” una nube?
Una nube contiene diminutas gotas de agua y, dependiendo de sus características y temperatura, también puede contener cristales de hielo.
Para que eventualmente ocurra precipitación, esas partículas deben crecer hasta alcanzar un tamaño y peso suficientes para caer.
La siembra de nubes intenta favorecer ese proceso natural introduciendo pequeñas partículas en nubes que ya tienen condiciones apropiadas para producir precipitación.
Dependiendo del tipo de nube, pueden utilizarse diferentes materiales.
En nubes frías se ha empleado tradicionalmente yoduro de plata, que puede favorecer la formación de cristales de hielo. En nubes cálidas pueden utilizarse partículas higroscópicas, como sales, que ayudan a que las gotas de agua crezcan mediante procesos naturales dentro de la nube.
En el caso del proyecto que se realiza actualmente en Puerto Rico, la AAA ha indicado que se utilizan soluciones salinas.
¿Cómo se hace?
Una de las maneras de realizar la siembra es mediante aviones especialmente equipados, que dispersan las partículas en o cerca de las nubes seleccionadas.
Pero no cualquier nube sirve.
Las condiciones atmosféricas deben ser evaluadas para determinar si existe suficiente humedad y desarrollo de la nube para que la intervención tenga posibilidades de funcionar.
Por eso, las operaciones en Puerto Rico no necesariamente ocurrirán todos los días.
En palabras sencillas:
Si no existe una nube adecuada, no hay nada que sembrar.
Entonces, ¿la siembra hace que llueva?
Aquí está el gran matiz.
La técnica puede intentar aumentar la cantidad de precipitación que produciría una nube que ya reúne las condiciones necesarias. No puede garantizar que llueva.
Una revisión de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) encontró que estudios revisados estimaron aumentos de precipitación que iban aproximadamente desde 0% hasta 20%.
El rango es amplio precisamente porque medir su efectividad es complicado.
Supongamos que un avión siembra una nube y posteriormente caen dos pulgadas de lluvia.
La pregunta científica no es únicamente si llovió.
Es:
¿Cuánto habría llovido de todas maneras si esa nube nunca hubiera sido intervenida?
Esa diferencia es una de las dificultades principales al evaluar estos programas.
La GAO concluyó que existe evidencia de que la siembra puede aumentar la precipitación bajo determinadas condiciones, pero también señaló incertidumbres importantes sobre su efectividad y los beneficios económicos de aplicarla.
Puerto Rico ya lo había intentado
La idea tampoco es nueva para la isla.
Puerto Rico recurrió a la siembra de nubes durante la sequía de 2015, cuando los bajos niveles de los embalses también provocaron fuertes medidas de racionamiento.
Los resultados de aquella iniciativa han sido cuestionados por especialistas locales, incluyendo al geomorfólogo José Molinelli Freytes, quien ha señalado que no produjo los resultados esperados.
Ahora, más de una década después, Puerto Rico vuelve a intentarlo.
Esta vez, la AAA ha indicado que la compañía contratada deberá producir informes sobre las operaciones y sus resultados, que posteriormente serán evaluados.
¿Es peligroso?
Esta es otra pregunta lógica cuando escuchamos que una sustancia será dispersada sobre una nube.
La AAA ha asegurado que las soluciones salinas utilizadas en el proyecto se aplican en cantidades controladas y que no representan riesgo para las personas, la flora o la fauna.
La discusión internacional sobre seguridad también incluye el yoduro de plata, utilizado en otros tipos de siembra.
La revisión de la GAO encontró que los estudios disponibles no indican riesgos ambientales o de salud significativos a los niveles utilizados actualmente, aunque también reconoce que existen interrogantes sobre los posibles efectos de un uso mucho más extendido.
¿Puede resolver la sequía de Puerto Rico?
No por sí sola.
La principal limitación está en la propia naturaleza de la técnica: para sembrar una nube, primero tiene que existir una nube adecuada.
No permite producir lluvia de un cielo completamente despejado ni escoger arbitrariamente dónde y cuándo lloverá.
Por eso debe entenderse como una herramienta adicional para intentar aprovechar mejor determinadas condiciones atmosféricas, no como una solución capaz de acabar por sí misma con una sequía.
La gobernadora Jenniffer González ha presentado el proyecto precisamente como parte de un conjunto de medidas para enfrentar la situación del agua.
La verdadera prueba no será simplemente ver llover
Durante los próximos meses veremos aviones intervenir nubes y, posiblemente, episodios de lluvia posteriores.
Pero que llueva después de una operación no demuestra automáticamente que la siembra funcionó.
Para evaluar los resultados habrá que conocer qué nubes fueron intervenidas, qué condiciones presentaban, cuánta precipitación produjeron y cuánto de ese resultado puede atribuirse razonablemente a la intervención.
Ahí estará la verdadera prueba para Puerto Rico.
Porque sembrar una nube es posible y se hace desde hace décadas. Lo difícil no es lograr que después caiga lluvia: es demostrar cuánto más llovió gracias a haberla sembrado.
¿Qué te pareció?
– reacciones
Conversación
– comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión con tu cuenta de Punto Digital para comentar y responder.
¿Tienes algo que contar?
Comparte noticias de tu comunidad, cumpleaños y celebraciones.



