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Lunes, 19 de octubre de 2026
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¿Por qué Puerto Rico se lanza al mar en la Noche de San Juan? La historia detrás de una de las tradiciones más queridas de la Isla

La tradición que llena las playas de Puerto Rico cada 23 de junio tiene raíces que se remontan siglos atrás y se celebra en distintos países del mundo.

Mardelis Jusino

· 3 min de lectura

¿Por qué Puerto Rico se lanza al mar en la Noche de San Juan? La historia detrás de una de las tradiciones más queridas de la Isla

San Juan– Cada 23 de junio, miles de puertorriqueños se dirigen a playas, ríos y lagos para cumplir con una tradición que se ha transmitido de generación en generación: lanzarse de espaldas al agua a la medianoche, generalmente tres, siete o doce veces, para dejar atrás la mala suerte y recibir bendiciones para el año que comienza.

La escena se repite cada año en Balneario Escambrón, Ocean Park, Isla Verde, Piñones y decenas de playas alrededor de la Isla. Pero pocos conocen que la celebración tiene orígenes mucho más antiguos que la fundación de Puerto Rico.

Una tradición más antigua que el cristianismo

Historiadores coinciden en que la Noche de San Juan tiene raíces en antiguas celebraciones paganas asociadas al solsticio de verano en Europa. Antes de la expansión del cristianismo, diversas culturas encendían hogueras para rendir culto al sol durante los días más largos del año y para simbolizar la renovación, la fertilidad y la prosperidad. El fuego era visto como un elemento purificador capaz de alejar los malos espíritus y dejar atrás lo negativo.

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Con el paso de los siglos, la Iglesia incorporó muchas de estas costumbres populares al calendario cristiano y vinculó la celebración con el nacimiento de San Juan Bautista, cuya festividad se conmemora el 24 de junio. Así nació la actual Noche de San Juan, una mezcla de tradiciones religiosas y rituales populares que han sobrevivido hasta nuestros días.

El agua: el elemento que distingue a Puerto Rico

Mientras en gran parte de Europa las hogueras son el símbolo principal de la festividad, en Puerto Rico el protagonista es el agua.

Según diversas crónicas sobre la celebración, la tradición local consiste en entrar al mar o a cualquier cuerpo de agua a la medianoche y lanzarse de espaldas tres, siete o doce veces. La costumbre está asociada a la purificación espiritual, la buena suerte y el comienzo de un nuevo ciclo.

La tradición está estrechamente vinculada a la figura de San Juan Bautista, reconocido en la tradición cristiana por bautizar a sus seguidores en el río Jordán. También guarda relación con el propio nombre de Puerto Rico, cuyo principal asentamiento español fue bautizado originalmente como San Juan Bautista por Cristóbal Colón en 1493.

Una fiesta que se celebra en medio mundo

Aunque Puerto Rico ha desarrollado una versión muy particular de la celebración, la Noche de San Juan se observa en numerosos países.

En España, especialmente en Galicia, Cataluña, Asturias y la Comunidad Valenciana, miles de personas se reúnen alrededor de grandes hogueras en playas y plazas públicas. En Alicante, las Hogueras de San Juan son una de las festividades más importantes del año.

En Portugal, la Fiesta de São João transforma ciudades como Oporto en enormes celebraciones callejeras llenas de música, fuegos artificiales y actividades populares.

En los países nórdicos, como Suecia, Finlandia y Noruega, la celebración evolucionó hacia las festividades de Midsummer o Midsommar, centradas en la llegada del verano, aunque conservan elementos relacionados con las antiguas celebraciones de San Juan.

También existen tradiciones similares en Irlanda, Inglaterra, Estonia, Letonia y diversos países de América Latina, incluyendo Colombia, Venezuela, Paraguay, Brasil, Perú y Chile.

Más que una fiesta

En Puerto Rico, la Noche de San Juan se ha convertido en mucho más que una celebración religiosa.

Para algunos es una noche de encuentro familiar. Para otros, una oportunidad de reunirse con amigos en la playa. Muchos la ven como un ritual simbólico para comenzar de nuevo, dejar atrás las preocupaciones y atraer la buena fortuna.

Quizás por eso, más de cinco siglos después de la llegada de los españoles a la Isla y miles de años después de aquellos antiguos rituales europeos, la tradición sigue tan viva como siempre.

Y esta noche, cuando el reloj marque la medianoche, miles de puertorriqueños volverán a hacer lo mismo que hicieron sus padres y sus abuelos: caminar hacia el agua, mirar el mar y lanzarse de espaldas para darle la bienvenida a un nuevo ciclo.

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