Muere Ismael Guadalupe, voz imborrable de la lucha de Vieques contra la Marina
El activista y educador, figura central del movimiento que logró la salida de la Marina de Guerra en 2003, falleció a los 82 años.
Mardelis Jusino
· 4 min de lectura

Vieques — Ismael Guadalupe Ortiz, una de las voces más influyentes y persistentes de la lucha que durante décadas reclamó la salida de la Marina de Guerra de Estados Unidos de Vieques, falleció a los 82 años, informó su familia este jueves. De acuerdo con el comunicado de la familia Guadalupe Torres, el reconocido activista y educador murió el pasado 20 de mayo de 2026. Según se informó, había sido hospitalizado en una institución médica en Caguas en días recientes tras sufrir un derrame cerebral.
«Con profundo dolor, la familia Guadalupe Torres desea comunicar el fallecimiento de Ismael Guadalupe Ortiz (…). Incansable luchador por la paz y la justicia de Vieques, Ismael también dedicó su vida a la defensa de la educación, del magisterio y del derecho a la libertad y soberanía del archipiélago puertorriqueño», expresó la familia en un comunicado, que agradeció «el acompañamiento y las muestras de amor» y adelantó que próximamente se compartirán los detalles de un acto ecuménico para honrar su vida. Le sobreviven su esposa, la poeta y maestra retirada Norma Torres, sus hijos y demás familiares.
Un maestro convertido en símbolo
Publicidad
Maestro de profesión y líder comunitario por vocación, Guadalupe encarnó como pocos la resistencia viequense. Reseñas biográficas lo describen como educador, hombre de teatro, sindicalista y pescador: enseñó por años en el sistema público de Vieques y se formó en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Puerto Rico, con concentración en teatro. Esa combinación de aula, mar y militancia lo convirtió en una figura cercana al pueblo y, a la vez, en un interlocutor incómodo para el poder.

Su compromiso con Vieques venía de lejos. Desde finales de la década de 1970 figuró entre los dirigentes del esfuerzo organizado por rescatar la isla municipio, que más tarde cristalizaría en el Comité Pro Rescate y Desarrollo de Vieques, organización que durante años documentó y denunció los efectos ambientales, económicos y de salud de las maniobras militares. Fue arrestado en múltiples ocasiones y cumplió condenas a partir de 1979 por entrar de manera pacífica a las zonas restringidas que la Marina usaba para ejercicios de tiro.
Décadas de ocupación militar
Para entender su lucha hay que remontarse a los años cuarenta, cuando la Marina comenzó a expropiar terrenos en Vieques y llegó a controlar cerca de dos terceras partes de la isla municipio, utilizada por más de seis décadas como campo de bombardeo y maniobras navales. Generaciones de viequenses crecieron entre detonaciones, terrenos cercados y una economía asfixiada por la presencia militar.
La resistencia tuvo capítulos dramáticos. En mayo de 1979, Guadalupe fue arrestado junto a una veintena de manifestantes, entre ellos Ángel Rodríguez Cristóbal, quien meses después apareció muerto en una prisión federal en Tallahassee, Florida, en circunstancias que el movimiento siempre consideró sospechosas. Rodríguez Cristóbal se convirtió en mártir de la causa, y aquella generación de pescadores y activistas —entre los que también destacó el recién fallecido Carlos «Taso» Zenón— sembró las raíces de lo que estallaría dos décadas más tarde.
1999: el punto de quiebre
El movimiento alcanzó su mayor fuerza a finales de los años noventa, tras la muerte del vigilante civil viequense David Sanes Rodríguez, el 19 de abril de 1999, alcanzado por una bomba durante unas prácticas militares. La indignación fue inmediata y masiva. Ciudadanos de Vieques y de la isla grande establecieron campamentos de desobediencia civil dentro de los terrenos de tiro, organizaron marchas y paralizaron maniobras para exigir el fin de los bombardeos y la devolución de las tierras.
Guadalupe se convirtió en una figura central de esa resistencia. Encabezó esfuerzos de protesta y campañas de desobediencia civil que, junto a una coalición sin precedentes —religiosa, ambiental, sindical y política, con voces de todos los partidos—, mantuvieron el reclamo en la agenda nacional e internacional. La presión sostenida culminó el 1 de mayo de 2003 con la salida definitiva de la Marina estadounidense de Vieques, considerada una de las movilizaciones de protesta más significativas en la historia contemporánea de Puerto Rico.

«La Marina no se ha ido»
Para Guadalupe, sin embargo, la victoria de 2003 no cerró la lucha. En entrevistas posteriores insistía en que «la Marina no se ha ido», en alusión a la contaminación que dejaron décadas de explosivos y a las promesas incumplidas de limpieza y desarrollo. En sus últimos años siguió reclamando atención para los asuntos que más golpean a la isla municipio: la descontaminación de los antiguos terrenos militares, la salud de una población marcada por altos índices de enfermedad, las deficiencias del transporte marítimo y el desarrollo económico de las comunidades viequenses.
Su estatura como ícono quedó retratada en 2019, cuando el entonces gobernador Ricardo Rosselló preguntó públicamente «¿Quién es Ismael Guadalupe?», un comentario que provocó indignación por desconocer a una de las figuras más emblemáticas de una lucha en la que el propio padre del exgobernador, Pedro Rosselló, había tenido un rol protagónico ante el Congreso.
Tributos
La noticia de su muerte desató muestras de duelo. «La vida de Ismael Guadalupe es la historia de las luchas del pueblo de Vieques. Desde muy joven, enfrentando a la Marina hasta la extensa jornada de desobediencia civil del 1999 al 2003; pero también como independentista, como sindicalista, como figura siempre presente», escribió la senadora María de Lourdes Santiago. El historiador Che Paralitici lo recordó como «un firme y constante luchador por su querido Vieques», y agregó: «Ismael quedará en la historia por su incansable lucha para sacar la Marina de Estados Unidos de la Isla Nena. No dejó de luchar por la independencia de Puerto Rico».
Más que un dirigente, Ismael Guadalupe fue memoria viva de un pueblo que se enfrentó al Pentágono y ganó. Su partida deja un vacío en Vieques, pero también un legado que sus compañeros resumen en una sola consigna, repetida en plazas y campamentos durante medio siglo: la lucha sigue.
¿Qué te pareció?
– reacciones
Conversación
– comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión con tu cuenta de Punto Digital para comentar y responder.
¿Tienes algo que contar?
Comparte noticias de tu comunidad, cumpleaños y celebraciones.



