¿Los menores deberían entrar redes sociales? El mundo endurece las reglas y Puerto Rico también legisla
Países alrededor del mundo están elevando las edades mínimas y exigiendo controles para limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales.
Paola Soto
· 5 min de lectura

En Puerto Rico no existe actualmente una prohibición general equivalente, pero la isla cuenta con legislación que protege la privacidad de los menores y acaba de aprobar nuevas reglas para aquellos que generan dinero mediante contenido digital.
¿Cuándo debería un niño tener acceso a Instagram, TikTok, Facebook o YouTube?
La pregunta dejó de ser solamente una decisión familiar para convertirse en un debate legislativo internacional.
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Australia, Indonesia y Malasia ya han tomado medidas para restringir el acceso de menores de 16 años a determinadas redes sociales, mientras otros países estudian iniciativas similares.
La discusión vuelve a cobrar fuerza mientras Meta enfrenta litigios en Estados Unidos relacionados con el impacto de Facebook e Instagram sobre niños y adolescentes.
De los 13 a los 16 años: el mundo comienza a cerrar la puerta
Australia fue uno de los primeros países en tomar una de las medidas más estrictas. En 2024 aprobó legislación para impedir que menores de 16 años mantengan cuentas en determinadas plataformas, colocando sobre las propias compañías la responsabilidad de adoptar medidas para evitarlo.
Desde entonces, otros gobiernos han avanzado en esa dirección.
Según la información recopilada por EFE, Indonesia y Malasia también han establecido restricciones para menores de 16 años, mientras Reino Unido estudia una prohibición similar.
En Europa no existe todavía una edad uniforme.
España permite actualmente el consentimiento para el tratamiento de datos en servicios digitales desde los 14 años, pero el Gobierno impulsa legislación para elevar las protecciones y exigir mecanismos efectivos de verificación de edad.
Francia ha intentado establecer restricciones para menores de 15 años, mientras países como Grecia, Dinamarca, Portugal, Noruega y otros mantienen diferentes propuestas sobre la mesa.
El resultado es un mapa mundial en plena transformación: el debate ya no es únicamente qué contenido ven los menores, sino a qué edad deberían tener acceso a estas plataformas y cómo comprobar realmente cuántos años tienen.
¿Y qué ocurre en Puerto Rico?
Puerto Rico todavía no ha seguido el modelo de prohibir de manera general las redes sociales a todos los menores de 15 o 16 años.
Pero eso no significa que no existan protecciones específicas.
Desde 2024 está vigente la Ley para la Protección de la Privacidad Cibernética de los Niños y Jóvenes, que aplica a redes sociales que permiten registrar usuarios de 18 años o menos.
La legislación establece, entre otras cosas, límites sobre cómo las plataformas pueden manejar información de menores residentes en Puerto Rico.
Por ejemplo, restringe la publicación o divulgación de información personal de menores sin el consentimiento correspondiente y limita el almacenamiento, venta o intercambio de datos que no sean razonablemente necesarios para ofrecer el servicio.
También contiene protecciones relacionadas con la geolocalización precisa de los menores y exige que las redes establezcan un proceso comprensible para configurar la privacidad desde el momento en que se crea la cuenta.
La legislación local convive además con la protección federal de COPPA, que establece reglas particulares sobre la recopilación de información personal en línea de niños menores de 13 años.
Puerto Rico acaba de añadir otra protección
Y hay una legislación extremadamente reciente que podemos añadir al debate.
El 19 de agosto de 2026 se convirtió en ley en Puerto Rico la Ley para la Protección Económica de Menores en la Monetización Digital. (LexJuris de Puerto Rico)
Esta vez, el enfoque no es impedir que los menores estén en las redes, sino protegerlos cuando ellos mismos se convierten en parte del negocio.
La legislación reconoce una realidad relativamente nueva: niños y adolescentes aparecen en canales familiares, videos, promociones y publicaciones que generan ingresos mediante publicidad, patrocinios, suscripciones, donativos y ventas.
Cuando un menor participa en contenido monetizado, la nueva ley obliga a reservar en una cuenta protegida a su nombre al menos el 30% de los ingresos generados por ese contenido.
Si el menor aparece como figura principal en la totalidad del contenido, la reserva aumenta al 50%.
Esos fondos, como regla general, permanecerán protegidos hasta que alcance la mayoría de edad.
Puerto Rico, por tanto, está atendiendo otra dimensión del problema: no solamente proteger al menor que consume contenido, sino también al menor que se convierte en contenido.
También existen consecuencias cuando las redes se utilizan para delitos
Las protecciones locales alcanzan además determinadas conductas criminales.
En 2024, Puerto Rico fortaleció disposiciones del Código Penal relacionadas con adultos que utilizan internet, redes sociales u otros medios electrónicos para contactar, persuadir o manipular menores con determinados propósitos sexuales o para obtener material sexual de menores.
Esto demuestra que la discusión sobre menores y redes sociales tiene varias capas: privacidad, explotación económica, seguridad, contenido, salud y exposición a adultos.
¿Prohibir o educar?
Ahí aparece la gran discusión internacional.
Para algunos gobiernos, la respuesta está siendo establecer una edad mínima y obligar a las compañías tecnológicas a verificarla.
Pero incluso esa solución plantea preguntas.
¿Cómo comprueba Instagram que alguien tiene realmente 16 años? ¿Debe pedir una identificación? ¿Una fotografía? ¿Datos biométricos? ¿Cuánta información adicional tendría que entregar precisamente el menor que se intenta proteger?
Y luego está el problema práctico: impedir que un adolescente abra una cuenta no significa necesariamente impedir que encuentre una manera de entrar.
Por eso, junto con las restricciones de edad, expertos y gobiernos discuten medidas como controles parentales, alfabetización digital, configuraciones de privacidad más estrictas y mayores responsabilidades para las propias plataformas.
Una generación que nació con las redes
Para los adultos, las redes sociales llegaron en algún momento de sus vidas.
Para muchos niños de hoy, siempre han estado ahí.
Instagram, TikTok, YouTube y otras plataformas forman parte de cómo se entretienen, se comunican, descubren tendencias e incluso construyen su identidad digital.
La discusión mundial comienza entonces a cambiar.
La pregunta ya no es simplemente cuánto tiempo debería permitir un padre que su hijo pase frente al teléfono.
Ahora gobiernos de distintos países están preguntándose si existen edades en las que un menor simplemente no debería estar todavía en determinadas redes sociales, independientemente de lo que decida una familia.
Puerto Rico todavía no ha establecido una prohibición general comparable a la de Australia.
Pero sus leyes recientes demuestran que la protección de los menores en el mundo digital ya entró también en la agenda legislativa de la isla.
Y mientras otros países elevan la edad para entrar, Puerto Rico comienza a establecer reglas sobre lo que ocurre una vez que nuestros menores ya están dentro.
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