Carraízo sigue bajando y otros embalses muestran señales de estrés
Arranca el racionamiento y un juez cita «molesto» al presidente de la AAA.
Mardelis Jusino
· 5 min de lectura

San Juan —Los embalses que abastecen de agua potable a Puerto Rico continúan reflejando el impacto de la sequía, con niveles muy distintos entre una región y otra de la isla, según la gráfica de monitoreo diario publicada este sábado, 8 de agosto, por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).
Lo más preocupante sigue siendo Carraízo, el embalse que le da agua a 179,387 clientes en San Juan, Carolina, Canóvanas, Trujillo Alto, Gurabo, Loíza y Juncos. Este sábado bajó a 37.59 metros —0.05 metros menos que el viernes— y se mantiene en la etapa de «ajustes». Está a solo 0.59 metros de caer al siguiente nivel, «control», que es el paso previo a medidas más drásticas para manejar el agua que queda.

Ese mismo embalse es el epicentro de la crisis que comenzó el viernes con el inicio del Plan de Interrupciones Programadas para los abonados que reciben servicio de la Planta de Filtración Sergio Cuevas. El plan divide a los clientes en dos zonas que alternarán ciclos de 48 horas con servicio y 48 horas sin agua. La AAA ha advertido que, si la falta de lluvia continúa, el racionamiento podría endurecerse a ciclos de 72 horas —un día con servicio y tres sin él— e incluso extenderse a otros sistemas de distribución.
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¿Qué significan los niveles de alerta?
La AAA clasifica los embalses en seis categorías que sirven para determinar cuándo deben adoptarse medidas para proteger el suministro de agua.
El nivel de «seguridad» significa que el embalse se encuentra dentro de sus parámetros normales y no requiere acciones extraordinarias para garantizar el servicio.
Cuando un embalse pasa a la categoría de «observación», comienza un periodo de vigilancia porque sus reservas muestran una tendencia descendente que podría agravarse si persiste la falta de lluvia.
El nivel de «ajustes», donde actualmente se encuentran Carraízo y Cidra, implica que la reserva de agua cruda ha disminuido lo suficiente como para que la corporación implemente medidas operacionales dirigidas a extender la disponibilidad del recurso antes de llegar a una situación crítica.
Las etapas de «control» y «fuera de servicio» representan los escenarios más delicados. Es precisamente en esos niveles cuando la AAA puede verse obligada a imponer racionamientos más estrictos o suspensiones prolongadas del servicio para evitar que el embalse quede inutilizable.

Otros embalses también muestran señales de estrés
Aunque Carraízo concentra la atención por el racionamiento en la zona metropolitana, no es el único sistema bajo presión.
El embalse de Cidra permanece en la categoría de «ajustes», con un nivel de 400.15 metros, tras registrar otra disminución de 0.02 metros en las últimas 24 horas.
Mientras tanto, La Plata, que sirve a 130,828 clientes, continúa en observación con 46.47 metros, tras perder 0.08 metros en un solo día. Esta represa suple agua a los pueblos de: Guaynabo, Dorado, Naranjito, Toa Alta, Toa Baja, Vega Alta, Bayamón, Cataño, Corozal y otros pueblos cercanos.
A esa lista se suman Río Blanco, en Naguabo (25.55 metros), Fajardo (47.49 metros), Matrullas, en Orocovis (732.99 metros), y Lucchetti, en Yauco (170.69 metros), todos clasificados en nivel de observación y con tendencia descendente.
En contraste, la mayor parte de los embalses del sur y oeste permanecen dentro de la categoría de seguridad. Entre ellos figuran Toa Vaca, Carite, Patillas, Guayabal, Garzas, Guayo, Loco, Dos Bocas, Caonillas, Guajataca y Cerrillos. No obstante, varios de estos también reflejaron leves reducciones en sus niveles durante las últimas 24 horas, evidencia de que la sequía continúa afectando gran parte de la isla, aunque todavía sin comprometer su capacidad de almacenamiento.
Cupey continúa sin servicio
A la situación provocada por el racionamiento se suma el problema que enfrentan miles de residentes de Cupey y comunidades cercanas, donde el servicio permanece interrumpido desde hace varios días debido a trabajos de reparación en una tubería del sistema de lavado de la Planta Sergio Cuevas, en Trujillo Alto.
La AAA ha reconocido que la avería es compleja y aún no ha establecido una fecha para restablecer el servicio en sectores como Parcelas Carraízo, Villas de Carraízo, Lomas del Viento, Caimito, San Antonio y Fairview.
La crisis del agua también mantiene abierta la disputa entre el Municipio de San Juan y la AAA
En la capital, el problema es mucho más prolongado: distintos sectores llevan alrededor de 10 meses enfrentando interrupciones recurrentes, algunos con más de 100 días sin servicio estable, según un conteo llevado por residentes del sector Calle Loíza y Machuchal. Esa crisis llevó al alcalde Miguel Romero Lugo a demandar a la AAA desde mayo, exigiendo remedios judiciales que incluyen un plan de acción correctiva y supervisión judicial continua sobre la corporación pública. El alcalde ha señalado «meses de interrupciones recurrentes, semanas sin servicio en algunas comunidades, miles de ciudadanos afectados, más de 5,000 casos atendidos por el municipio».
Precisamente esa demanda fue el motivo de la vista ayer en el Tribunal de San Juan, y terminó en un momento de tensión abierta. Minutos después de iniciada la audiencia, el juez Anthony Cuevas Ramos preguntó por el presidente ejecutivo de la AAA, Luis González Delgado, quien no se había presentado. El abogado de la AAA, Julio Nigaglioni, explicó que González Delgado atendía la emergencia del racionamiento. El juez respondió sin rodeos: «Prefiero que él comparezca a sala a que los alguaciles lo busquen. Esta es una vista de desacato y yo no sé cuál de las dos emergencias para él […] pueda ser una emergencia». Tras un receso, González Delgado compareció en el Centro Judicial de San Juan, donde también se encontraban residentes de comunidades afectadas por la falta de agua.

Como resultado del proceso, el tribunal emitió nuevas órdenes dirigidas a asegurar el cumplimiento del acuerdo alcanzado entre la AAA y el Municipio de San Juan para atender las interrupciones recurrentes que, según el alcalde Miguel Romero Lugo, han afectado durante meses a miles de residentes de la capital.
«Lo verdaderamente importante es que estas determinaciones se traduzcan en acciones concretas que ayuden a mejorar la situación que viven nuestros residentes», expresó el alcalde de la ciudad capital, Miguel A. Romero Lugo.
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